Comunicaciones - Obispado Chillán 22 - 01 - 2010 Mirada retrospectiva a elecciones presidenciales
Mons. Pellegrin destaca madurez política de la sociedad chilena
A casi una semana del gran ejemplo democrático que significaron las elecciones presidenciales 2010 en nuestro país, y más allá de los resultados, es importante destacar la madurez cívica del pueblo chileno y la grandeza de los gestos que marcaron la jornada por parte de ambos candidatos. Así lo expresa Mons. Carlos Pellegrin Barrera, obispo de Chillán, quien uniéndose a las palabras manifestadas por la Conferencia Episcopal, hace un llamado a aprovechar este clima para seguir trabajando por el presente y el futuro de Chile.
Sobre el resultado electoral y la nueva posición que asume la coalición de centroderecha tomando las riendas del país, el obispo de Chillán señaló que la gran responsabilidad que asume el proyecto Piñera es traducir en la realidad lo que fue su principal promesa de campaña, gobernar para todo el país. “Yo quisiera hacer una oración muy profunda en el corazón, para que eso sea una realidad; un gobierno y su proyecto no es solamente para el sector que lo eligió, sino que para todos los ciudadanos de la nación. El gran desafío es mantener esa actitud que apareció con humildad, de sumar y no restar a nadie; si eso se traduce en algo concreto, va a ser una gran bendición para Chile”.
Respecto al futuro de la Concertación, Mons. Pellegrin expresó que lejos de asumir estas elecciones como un fracaso o un duro tropiezo, debe existir al interior del bloque una disposición a evaluar con humildad lo bueno y lo malo del camino recorrido y proyectarse como una oposición constructiva. “Hemos escuchado a los partidos de esta coalición, la disposición a organizarse para ser una oposición que ayude al bien del país; y por ahí va también el llamado a todos los ciudadanos, para que sepamos apoyar todas las iniciativas que vayan en beneficio de la nación”.
En el contexto de una nación que celebra su bicentenario y que camina con esperanza en la búsqueda definitiva del desarrollo, el pastor diocesano expresa que si bien son muchos los pasos que se han dado por la defensa de la democracia, la erradicación de la violencia, la búsqueda de un crecimiento sustentable y la eliminación de la extrema pobreza, hay también mucho por hacer en materias de la inserción y la equidad social, con el deseo que finalmente alcancemos el sueño de hacer de Chile “una mesa para todos”.
Finalmente, llamó a la sociedad de Ñuble a recibir con respeto a las nuevas autoridades que deben aterrizar las políticas del nuevo gobierno central y a contribuir como aliados u oposición, en la gran tarea que significa sacar adelante nuestro proyecto país. La Iglesia, por su parte, seguirá trabajando desde una perspectiva pastoral como una contribución al bien de Chile con la fuerza de Jesucristo y del Evangelio, señaló.
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